Hoy he visto una noticia delirante protagonizada por Sarkozy, bronceado nuevo Presidente de la República Francesa. Después del esfuerzo industrial de ganar las Elecciones, había decidido descansar unos días en un yate de lujo en la isla de Malta. He visto en Sarkozy vestido con ropa deportiva haciendo footing increíblemente, como un american psychocualquiera corriendo por el Central Park nuevayorquín [ver imágenes]. ¡Me han vuelto los fantasmas de Aznar y Bush en situación y vestimenta parecida… ¡Qué horror! Y me vienen más... aquellos pies sobre la mesa, aquel “hemos estado trabajando en ello” con aquella voz surpatètica de pito pseudomexicano-. De repente, como si fuera un drama de ficción, en el reportaje periodístico Sarkozy se detenía ante una cámara y un micro. Se nota que es un hombre de acción, Sarkozy “el sucio”, quien no vacila a la hora de limpiar de “escoria” –como así llamó él mismo al año pasado a los sublevados de los suburbios pobres, famosos sólo por quemar coches... - a la bella Francia elisíaca. Contestaba a la cámara que él no se esconde –aunque la idea inicial de toda esta historia era precisamente la de esconderse- y dice que no piensa “pedir perdón” a nadie por permitirse esas vacaciones –cosa que nadie esperaba ni le había pedido ... o ¿es que tiene sentimientos de culpa?-. No lo creo. Una de las frases más potentes con las cuales el pequeño Napoleón quería resolver toda la polémica: "no les ha costado nada a los franceses". Claro está, todo era un "regalo" de su amigo multimillonario, Vincent Bolloré, una de las personas más ricas e influyentes del mundo. (Nota mental: el Presidente de la República francesa el primero que hace automáticamente después de ganar las elecciones es ponerse en manos de los placeres de los poderes ecònomics privados. Descaradamente, sin pudor, sin complejos de nada. ¿Es normal, no? ¿O es que a estas alturas todavía tienen que ir escondiéndose como amantes furtivos? No, no, libertad libertad.) Evidentemente, no los cuesta nada a los franceses porque lo paga el tal Bolloré, quien ha acumulado su capital colaborando con los nuevos mecanismos "democráticos" de explotación, esclavitud y tortura de la vida de los que no viven en yates de 60 metros de eslora, de las personas de pie que sudamos poemas improvisados de nuestro cuerpo para sobrevivir, amigos de todo arreu, particularmente Francia.

La versión oficiosa decía que, probablemente, Sarkozy se habría retirado en un monasterio para reflexionar tranquilamente sobre la responsabilidad que había adquirido al ganar las Elecciones, ansioso de no fallar al grave compromiso acordado con todos los votantes que optaron por él, un hombre normal y corriente como ellos, trabajador y madrugador... ¿Monasterio? ¿Compromiso? ¿Normal y corriente? ¡Vega va! ¡Con razón Sarkozy pensaría –“¡Al monasterio que vaya tu tía! Sobre un yate se reflexiona mejor." . No seamos ingenuos. Habéis estado alguna vez tomando el sol en la cubierta de un yate de lujo, sin que os falte de nada –una botella de cava, caviar, Doritos, una litrona de calimotxo fresquito, un porrito...- navegando a tu aire por los mares de Malta? Pobres, precarios y sueña-imposibles que somos, seguramente, no lo habréis hecho nunca, y si lo habéis hecho ... Xa! Què bé que vivim! Pero es que si no lo hemos hecho, nos puede costar comprender la decisión del lujoso nuevo Presidente de la República. Por lo tanto, consciente él de las frustraciones y las carencias de las masas, no se esmera demasiado en dar justificaciones con sentido; simplemente, basta con salir a hacer footingy decir totalitariamente que no piensa pedir perdón. Incluso el diario conservador Le Figaro ha filtrado la preocupación del entorno de Sarkozy por el escándalo: con tan sólo un par de días y sin ni siquiera llegar a ser embestido Presidente, nada más después de liberarse de la tutela de sus directores de campaña y de comunicación, ya ha destruido toda la mentira espectacular que la maquinaria propagandística había conseguido crear: aquel Sarkozy austero, moderado y trabajador ha dejado de existir, su representación navega por el mar de Malta como papel mojado. ¿No es todo un récord? ¿Alguien recuerda como una campaña propagandística tan elaborada como la que le ha proporcionado acceder a la Presidencia de la República Francesa que se fuera a la mierda tan radicalmente y tan pronto? ¿Cómo es posible este desenmascaramiento tan brutal y tan repentino, tan brusco como si nos estiraran de la conciencia la tirita de su aterradora mentira? ¿Pero tan inmenso era el globo de su mentira que ha explotado incluso antes de poder atarlo? ¡PAM! Ha petado. Orgía del orgullo de la derecha reaccionaria mundial, desde Rajoy a Bush.

Ha sido tan descaradamente receloso en querer alzar los brazos victorioso que, en vez de darle la mano a los contrarios, en muestra sincera de fair play, se ha resquebrajado la camisa por los sobacos, dejando ver lo que no era. Y huele mal. Muy mal. No hay Rexona que valga para eso. Pero... ¿Y ahora qué? ¿Una vez descubierta toda la pantomima cómo se quedan los millones de votantes de Sarkozy? ¿Qué hacer? ¿Volver a celebrar Elecciones? O... ¡qué más da todo! Los que luchamos e inventamos otros micromundos posibles podemos pecar de ingenuidad, pues, lo más normal será que en Francia no pase nada de nada después de esta tremebunda sarkozada a las conciencias y todo, aparentemente, continúe igual. El problema es que los engaños, las farsas y las mentiras de los gobernantes se han normalizado, como si fuera una forma de teatro esperèntic inevitable, como si fuera la obra por la cual ha pagado el público y no se pudiera hacer nada para cambiarlo. Están legitimados por eso y para mucho más. Qué haremos. Va cómo va. De hecho, nosotros, los pobres, los franceses, seguiremos inventándonos el día a día y, seguramente, de vez en cuando, soñaremos con poder algún día perdernos en un yate alucinante a la deriva de nuestros deseos. La sarkozada me dejó con la boca abierta, dejándome sin respiración, como si me hubieran dado un puñetazo en la boca del estómago. Pero no exageremos: el problema es que nuestro cuerpo es demasiado humano y demasiado sensible y se duele y se sacude y protesta. Su objetivo es seguir con el proceso de insensibilizar-nos al dolor, que todo nos sea igual, y no hay mejor laboratorio para éstas maquiavélicas ardides que con las constantes manipulaciones mass-mediáticas. “No les ha costado nada a los franceses”. ¿Pero qué dice éste si todo es de todos? ¿Pero es que ellos no son también franceses? ¿Los que están en yates en Malta tienen otra nacionalidad? ¿La de los tiranos ricos? ¿Cómo puede decir que no les cuesta nada a los franceses si todo aquel imperio metalúrgico sobre la mar maltenca había sido construido con la vida de milésimos anónimos? ¿También los tiranos de la antigüedad, desde los faraones a los señores feudales, les decían al pueblo que sus privilegios, los de las élites de arriba, no se los cuesta nada, los “demás”, la “escoria” de abajo? ¿Y todavía lo toleramos?

Mati.